Hoy comienza, a las 19.30 hs. Tsonami 2013 en la Ciudad de Córdoba con artistas de varias partes del mundo y claro está Latinoamericanos, resultantes de una convocatoria siempre por demás atractiva.

Casi sobre la hora de lanzamiento me aventuro a realizarle unas preguntas a Diego Makedonsky , un poco el motor de todo lo que involucra Tsonami en Argentina.

 - Cuál es la expectativa apenas por comenzar este espacio de encuentro entre artistas de diferentes lugares con un programa tan convocante como el que suele resultar Tsonami ?

 -Estamos deseosos de ver que pasa y muy entusiasmados con esta edición en la ciudad de Córdoba que se presenta un poco como un desafío. Hemos recibido muchas postulaciones. Se programaron 5 conciertos con 28 propuestas artísticas que serán de lo más variado en cuanto a su estética. Tendremos un taller de creación colectiva LNQC (Los números que cantan) que además implicará una intervención del espacio público a cargo de Luís Toro , las charlas a cargo de José Halac, Claudio Bazan y Federico Barabino que además expone una instalación permanente ; Ana María Romano (Colombia) junto a Fabiano Cueva (Ecuador) nos presentarán via teleconferencia su reciente lanzamiento de la plataforma web Micro circuitos. Tendremos un espacio de cine donde proyectaremos 2 películas y 2 producciones audiovisuales. Se intervendrá el Hall del pabellon CePIA de la Facultad de Artes de la UNC con 30 registros de paisajes sonoros de Latinoamérica, los que a su vez formaran parte de 4 obras colectivas a cargo de Cesar Alarcón, Ana María Romano, Fabiano Cueva y TSonami. Los artistas son procedentes de todas partes pero como siempre, ya es una sana costumbre, con una gravitación fuerte de Latinoamericanos. México, Chile, Perú, Ecuador, Venezuela, Brasil y por supuesto Argentina mas las propuestas de artistas de Grecia, Italia, Irlanda, Inglaterra y Eslovenia. En fin, hemos trabajado mucho pero estamos muy contentos y entusiasmados con la diversidad de trabajos y la oportunidad que una vez mas tendremos de asistir a diferentes escuchas y miradas que tejen la posibilidad de hacer lazo.

- Me pareció interesante que en esta Edición se pueda explayar el artista sobre el contexto de su obra y de alguna manera pueda ser receptor de la apreciación de su obra en un eje de discusión o diálogo, piensas sumar esta factible en las próximas ediciones 

  -Si, quisimos incluir en la programación “oficial’por decirlo así, un ámbito específico para el intercambio alrededor de las mismas propuestas artísticas que forman parte de la programación. El espacio en el que los artistas siempre se conocían o se acercaban a conversar sobre su propia perspectiva o a intercambiar material, en un sentido informal, era en la cena o en el almurerzo o en tiempos muertos entre actividades y quedaba por fuera de la programación, pero siempre fue un ámbito tan constitutivo, vital y productivo del encuentro como los mismos conciertos o talleres. Además no dejaba de ser, en alguna medida, una manera de parcializar la obra y al artista mismo, reduciéndolo a una suerte de ‘presencia” objetivada en la obra presentada, quedando eludida la totalidad de su persona y sus significaciones. Podría intentar ser políticamente correcto y decir que queremos lograr un espiritu de camaradería, pero esto sería reducir el hecho. Sin menospreciar la camaradería en sí, creo que lo mas importante es que en el encuentro cara a cara con el otro se juega la posibilidad de darse lo que deba darse. Por otra parte, respecto a los contextos, haber podido realizar el Encuentro en esta ciudad es la concresión de un deseo que veníamos arrastrando de hace algún tiempo que era poder hacer Tsonami en el interior y hacer pie a partir de la articulación con las significaciones locales de lo sonoro musical. Esto, naturalmente, no implica que la procedencia de los trabajos no pueda ser de cualquier parte, sólo que hay una asunción de que las propuestas enviadas parten de una inscripción simbólica en su propio contexto y que a su vez al ser escuchadas serán inscriptas en el horizonte simbólico local. Por otra parte, creemos que así aportamos nuestro grano de arena a desarticular, aunque sea mínimamente, una hegemonía simbólica centralizada alrededor de significaciones que no siempre ni necesariamente son compartidas ni se corresponden con las del resto de la población. Creo que desde este lugar el Encuentro como tal, con lo otro, alrededor de la escucha como acto creador, como gesto común, compartido, es decir comunitario, tiene así su verdadero peso y desde ahí y al hacerlo en Córdoba el sentido de lo “federal” adquiere su significación más profunda. Este espacio se torna relevante en la medida que , como decía ántes, nos da la oportunidad de tejer lazo a partir de la escucha en común y de lo que cada uno pone en palabras. Respecto a incluir este espacio en las futuras ediciones, bueno, sí, no veo por qué no habría de repetirse. Desearia que siempre existiese la posibilidad de encuentro con el otro y contar con un ámbito propicio para ello es una buena idea creo.

-Este encuentro del que nos relatas en cuanto al tema de la escucha precisamente y cómo es la misma incluída en las obras quizás , piensas que ésta es una característica que proyecta a una estética de pensamiento artístico o es parte de una herramienta de desarrollo artístico ?

 -Bueno, es un tema amplio. No es que haya una escucha especial que este incluída dentro de las obras como alguna característica de éstas. Tampoco implica un tipo de escucha especializada a la manera de la escucha reducida de Pierre Schaeffer o el Deep Listening de Paulin Oliveros. Se trata de otra cosa. Si te referís a que conlleva una estética de la obra definida que nosotros creemos poder determinar, no, en absoluto. Pero en tanto la estética implica, por decirlo muy sencillamente, a las posibilidades de lo sensible, indudáblemente , la manera en la que se dá el acto de escucha en tanto operación significante de lo meramente oído que tiene lugar en el marco del horizonte simbólico que determina las sensibilidades, entonces por supuesto que hará a un estética, lo que no quiere decir que podamos o pretendamos definir la estética de la obra. Rodolfo Kusch planteaba en un maravilloso texto titulado Anotaciones para una estética de lo americano que no hay estética de la obra sino del acto artístico, a lo que agrego que en lo tocante a lo sonoro musical el acto fundamental es el acto de escucha. Entonces no se trata de definir lo escuchado sino de los modos de escuchar de acuerdo a la cultura. Kusch planteaba ésto porque el acto creador parte de lo no constituido en la realidad para cristalizarse en una obra incrustada en lo socialmente inteligible. Por ello la obra no es solo lo audible, la forma o la estructura y lo que de ello podamos definir, clasificar o tipificar. La obra es el obrar, la operación misma, que como digo, en nuestro caso es la escucha. Y en la medida que el acto artístico parte de lo no constituido, de lo inimaginable , entonces la escucha se encuentra comprometida con esa otredad del sonido, que no es el silencio sino lo inaudito. Este no es otra cosa que el fondo negativo o diferencial necesario para toda operación significante. Así la escucha implica la manera de habitar y ser habitados por lo sonoro que lleva de suyo el modo de relacionarse con la otredad.

Por eso es que la escucha en la medida que se desplaza en lo simbólico pone en juego la relación con lo otro y con los otros por cuanto se articula a partir de su geocultura desde donde estructura la realidad de lo sonoro. De aquí la importancia de la consideración de la escucha situada. Es desde el propio lugar ( el locus, el lugar desde donde se habla) que se significa, por tanto no se trata de que la puesta en juego de una escucha situada implique la indiferencia para con producciones del resto del mundo, sino que es posible un mundo a partir de ubicar el lugar propio. Podemos escuchar producciones de cualquier parte pero el punto es asumir una sensibilidad propia de nuestra cultura latinoamericana.

 -Cuándo crees tú que concluye una obra musical o sonora ?

 -Eso es imprevisible. Esto se anuda con lo que decía arriba, esa dimensión de la obra como cosa objeto definible es la dimensión formal de la obra y eso siempre es circunstanciado. Tiene los límites espacio temporales en los que la forma se inscribe. Ahora bien la obra en el sentido del obrar es otra cosa. Cuándo concluye el obrar de la escucha? Eso es imprevisible. Si como compositor dispongo de un conjunto de sonidos , y eso a partir de mi propia escucha, para que sean escuchados por otros no puedo preveer cómo ésto es escuchado por los otros. Si como decía antes lo sonoro musical se conreta en la escucha, en ese punto el artista, ya sea compositor o interprete, la obra y el público son todos agentes de la gesta cultural que implica la celebración del acto artístico. Por ello los límites de la obra en cuanto obrar se vuelven ciertamente difusos en cuanto al ser de su existencia pero se arraigan en un estar escuchando.

Bueno, creo que ahí desarrolle un poco lo que me preguntabas.

Gracias Diego Makedonsky por tu tiempo sobre el comienzo de esta Edición sobre la que no caben dudas del compromiso y entusiasmo proyectado por el grupo Tsonami y porque tus palabras son en definitiva un gran aporte.

Fotografía gentileza Tsonami


PROGRAMACIÓN:

 http://tsonamibuenosaires.blogspot.com.ar