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Toda materia está llena de sentido y su lugar en el mundo le da significado. Chema Madoz trabaja con el sentido de las cosas como si se tratara efectivamente de materia. Utiliza los objetos y su representación gráfica como si fueran palabras de un vocabulario nítido. Analizando el azaroso mapa de señales que emiten las cosas desde el lugar que ocupan, Madoz individualiza y desordena, confronta y manipula hasta conseguir mostrar un nuevo orden, la cara oculta del sentido, una nueva verdad simbólica que resalta por impacto el desorden de la lógica.

Las cosas, los objetos, situados en un nuevo lugar están ante la cámara emitiendo otras señales diferentes. Convertidos en signos están ahora literalmente hablando, o mejor, son imágenes que están literariamentehablando, porque partiendo de la estética de la semejanza o de la variedad de referentes, Madoz desplaza el sentido natural de los conceptos a otras comprensiones, explotando al máximo sus capacidades simbólicas y resolviendo su discurso con figuras y tropos de honda relación con el lenguaje: analogías, paradojas, metáforas o metonimias visuales que ofrecen al espectador un juego de percepción poética y requieren su colaboración activa.

Pero también es decisiva su precisa resolución fotográfica. Se trata de fotografiar una idea. La mera materialidad de la idea no es el objeto final de su trabajo, sino su encuadre, su retrato. Como en la clásica instantánea; su momento exacto.

El blanco y negro aporta también una distancia melancólica. La escala de grises convierte a las cosas en sombras que desvanecidas en un mundo irreal se expresan como fantasmas. Conservan su identidad icónica pero están absortas en un metalenguaje abstracto. Las reconocemos aunque ya no pertenecen a este mundo. Madoz trabaja con las sombras de las cosas y con ello obtiene una elegancia plástica que fusiona toda su obra otorgándole una coherencia formal y le permite hacer un ejercicio quirúrgico de precisión técnica. Colocando los objetos en el espacio neutro y a la distancia justa.

Esta colección de fotografías de Chema Madoz nos propone por tanto un juego de percepción. Las imágenes nos hablan, nos proponen un paseo por el entendimiento. Pero no se trata aquí de descubrir la solución de un jeroglífico. El enigma está resuelto. Era antes de que el artista descubriera su resolución plástica donde se encontraba en potencia el insondable sentido de las cosas que, silenciosas y quietas en el lugar que les adjudicamos, se pasan todo el tiempo hablando.

CHEMA MADOZ 2000-2005 es una exposición itinerante del fotógrafo español Premio Nacional de Fotografía, que será presentada el próximo jueves 7 de agosto en el Museo Barjola de Gijón. La muestra está compuesta por fotografías en blanco y negro realizadas durante el período, permite entrever el desarrollo de los conceptos y técnicas en las que Chema Madoz viene trabajando desde los primeros años ochenta y representan, asimismo, una fascinante colección de ideas-objeto. Con reminiscencias de Magritte, Duchamp, o de las naturalezas muertas de Man Ray, Chema Madoz manipula inteligente y delicadamentelos objetos buscando el contrapunto que existe entre el ortodoxo concepto -arraigado en lo utilitario/funcionalista - y sus significados latentes, desplazados y ocultos. 

MUSEO BARJOLA

Trinidad 17
33201 - Gijón
Asturias
España

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